Si pensabas que el futuro de Aguascalientes solo dependía de que lloviera este año, Quique Galo viene a decirte que te pongas las pilas. El autor acaba de presentar su primera obra editorial, “El futuro tiene nombre”, y no, no es un diario de reflexiones individuales para leer antes de dormir, sino un documento diseñado para armar el debate y recordarnos que el progreso del estado depende de que la ciudadanía participe y se mantenga unida.
En este texto, producto de varios años de darle vueltas al asunto, Galo no se anda por las ramas y le entra a los temas que de verdad nos hacen sudar frío: la seguridad, el estrés hídrico (sí, la falta de agua) y el reto de movernos por la ciudad ahora que la población sigue creciendo.
¿La pedrada más fuerte? Galo nos invita a dejar la grilla y el ego de lado. Hace un llamado directo a superar esa vieja política de pelear por ver "quién tiene la razón" y mejor transitar hacia una cultura de soluciones colectivas. Básicamente, nos pide que seamos ciudadanos que cuestionen y propongan, pero que sobre todo trabajen en equipo para mejorar la calidad de vida de todos.
Para ponerle el toque nostálgico y demostrar que no olvida sus raíces, el autor cerró la presentación en el Museo Aguascalientes, justo al ladito de la primaria “Melquiades Moreno”, lugar donde inició su formación académica. Ahí nos dejó una última reflexión para llevarnos a casa: el futuro no es una fecha que simplemente va a llegar en el calendario por arte de magia, sino una construcción de todos los días que requiere preparación y responsabilidad compartida.
Así que ya lo sabes, el verdadero proyecto se llama Aguascalientes, y según Quique Galo, la verdadera fortaleza del estado somos nosotros. ¡A trabajar en comunidad se ha dicho!
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