Después de una heroica y agotadora ausencia de más de 55 días de sus deberes legislativos, el senador morenista por Sinaloa, Enrique Inzunza Cázarez, ha logrado lo imposible: conectarse a una videollamada. Así es, el ilustre legislador "reapareció" este jueves de manera remota en la sesión de la Comisión de Justicia del Senado, demostrando que su conexión a internet está tan intacta como su fuero constitucional.
Hay que entender los motivos detrás de su prolongado y muy prudente "retiro espiritual". Resulta que, por algún "extraño" motivo, el pasado 29 de abril el Departamento de Justicia de Estados Unidos tuvo la osadía de acusarlo (junto al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya) de pactar amigablemente con los “Chapitos” a cambio de favores políticos para mantenerse en el poder durante 2021.
Ante el detallito de que presuntamente cuenta con una ficha roja de la Interpol, Inzunza decidió muy sensatamente alejarse de las sesiones presenciales. Todo esto, según sus propias y poéticas palabras, para no ofrecerle a los "personeros de la derecha conservadora" un espectáculo "indigno del recinto parlamentario". ¡Qué considerado de su parte proteger la moral y los sensibles ojos del Senado mexicano!.
Las acusaciones gringas, por supuesto, son totalmente "mendaces y carecen de todo sustento", según ha reiterado el legislador. Curiosamente, su indignación no le alcanzó para conectarse apenas dos días antes a la sesión virtual de la Comisión de Derechos Humanos, de la cual también es integrante. Al parecer, el ancho de banda desde su ubicación misteriosa sólo rinde para temas de Justicia.
Afortunadamente para él, la suerte siempre le sonríe a los justos: como el Senado está en su periodo de Comisión Permanente, sus más de 50 días de inasistencia no le generan ninguna sanción formal ni ameritan que lo den de baja. Y jugando un verdadero ajedrez de 4D, Inzunza pidió una oportuna licencia de dos días durante un periodo extraordinario a finales de mayo, sólo para asegurarse de que su preciado escudo de inmunidad (el fuero constitucional) se mantuviera sin un solo rasguño.
Asegurando que fue electo por "cerca de 700 mil sinaloenses", el senador ha prometido en redes sociales que no soltará el escaño y que honrará su responsabilidad con "puntualidad, compromiso y decoro" hasta el lejano 2030. Lo único que se le olvidó mencionar es cuándo será el día que su puntualidad vuelva a ser presencial, o si nos seguiremos conformando con su avatar digital desde la clandestinidad en lo que resta del sexenio.
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