Si usted creía que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) pospuso la discusión sobre la despenalización del aborto en Aguascalientes por un brillante y maquiavélico cálculo político, lamentamos decepcionarlo. Tampoco fue un milagro divino provocado por las intensas oraciones del Frente Nacional por la Familia. La realidad es mucho más terrenal y, francamente, cómica: a nuestros ilustres ministros simplemente les dio pánico escénico el caos de las protestas en el centro de la CDMX y prefirieron huir en una "sesión exprés" de escasos 50 minutos.
Imaginen la escena. Afuera del máximo tribunal, un centenar de manifestantes provida se hincaban detrás de unas vallas metálicas para cantar, rezar y exigir al ministro Irving Espinosa Betanzo que no "institucionalice la barbarie". El presidente del Frente Nacional por la Familia, Rodrigo Iván Cortés, y sus seguidores, seguro se fueron a casa creyendo que sus cantos celestiales y sus 5 mil firmillas recolectadas en internet doblegaron al sistema judicial mexicano. ¡Ternuritas!
La verdad es que a la Corte le importaron un comino sus plegarias. Lo que realmente terminó de espantar al Pleno fue el circo de tres pistas que se armó en la calle. Resulta que, al mismo tiempo y en la misma banqueta, llegaron los habitantes de 38 colonias de Ecatepec a exigir algo mucho más milagroso que un debate constitucional: agua potable. Esta turba mexiquense venía tan preparada que hasta instalaron sillas y una pantalla gigante en pleno cruce de Venustiano Carranza y Pino Suárez para echarse la sesión como si fuera partido del mundial.
Ante la inminente amenaza de tener que lidiar con el auténtico y ruidoso folclore de las calles chilangas, donde se mezclaban rezos contra el aborto y mentadas de madre por el "huachicoleo" de agua, los ministros prefirieron bajar la cortina y correr por la puerta trasera.
Para no verse tan obvios en su huida, el ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, salió con la excusa burocrática más vieja del manual: "es que nos han pedido audiencia algunas partes interesadas y quieren expresarnos sus consideraciones". Claro, ministro, todos sabemos que enfrentar un debate histórico sobre los derechos reproductivos de las mujeres es demasiado estresante cuando hay tráfico, ruido y gente bloqueando la salida al estacionamiento.
Al final, ni las mujeres de Aguascalientes ni los sedientos de Ecatepec tuvieron respuestas. Así es la justicia en México: pronta, expedita y terriblemente alérgica al bullicio de la vía pública. Mejor dejar todo "en lista", cobrar la quincena, y que Dios, o Tláloc, resuelvan el problema.
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